jueves, 17 de abril de 2014

El lado humano de los psicópatas

Columnista Hugo Andrés Arévalo González.

Las primeras imágenes que se le vienen a uno a la mente cada que escucha nombres como: "Adolf Hitler, Luis Alfredo Garavito, Charles Manson, etc...", suelen desencadenar juicios de valor como: “monstruos, asesinos” y en general, frases con carga de odio e impotencia, y no es para menos, puesto que tanto daño han causado a la sociedad.

Sin embargo, como lo ha demostrado la sabia naturaleza: nada tiene su efecto sin su causa. Y la gran mayoría de estos "monstruos" no hubieran llegado a serlo si no hubieran sido humanos primero. Y Cuando digo "humanos", me refiero a que tuvieron, por ejemplo, una infancia cercana a situaciones familiares traumáticas.

Por otro lado, no todos los asesinos considerados desde una visión psicológica o psiquiátrica como "psicópatas", se hacen. Es decir que una persona no sólo se construye desde su experiencia de vida; sino que también hay casos en que el infante nace así. De igual manera, el proceso evolutivo de las personas se complementa entre el legado genético y la experiencia del día a día (epigenética). El segundo caso, lo trata la película ‘Tenemos que hablar de Kevin (2011)' de Lynne Ramsay (ver película), donde se aborda la vida de un adolescente que asesina a su familia y compañeros del colegio; se comenta el origen psicopatológico como una posible afección de un desbalance neurológico en el córtex prefrontal ventromedial, según el neurocientífico Simon Baron-Cohen. Y añade al caso de Kevin en la película (ver columna): “Psicópatas como Kevin tienen cero grados de empatía afectiva (simplemente no les importan los sentimientos de los demás) pero tienen excelente empatía cognitiva (capaces de introducirse a la mente de otra persona usando su habilidad para descubrir lo que otra persona piensa, siente o quiere; manipular a los otros a través del engaño)”.

Otra película que trata sobre esta temática, es ‘Stoker (Lazos perversos, 2013)’ de Chan-Wook Park (ver tráiler).

Fuera de los casos de las películas, lo que conocemos de la historia nos devela el porqué personas como Hitler han desatado caos en el mundo. Tiene que ver con su infancia. Para citar un caso de maltrato de su padre hacia él: "Le gustaba humillar a su hijo. En una muestra de rebelión, Adolf, entonces de seis años, trató de escapar de su casa durante la noche, saltando por una ventana. Se desvistió para salir con menos ruido, pero quedó enganchado. Su padre lo oyó y trajo al resto de la familia para que se rieran de él. Adolf lloró durante tres días” (ver noticia completa).

De igual manera sucedió con Charles Manson: “El primer día de colegio el niño fue regañado por su maestra, lo que hizo que el pequeño volviera a su casa corriendo y llorando. Como castigo y para enseñarle una lección, su tío lo mandó al colegio al día siguiente vestido con ropas de su prima JoAnn” (ver completo).

Y aunque pareciera que este tipo de castigos no fueran mayor cosa como para que estas personas se convirtieran en lo que llegaron a ser; sí son el abrebocas del continuo sufrimiento que ellos y otras tantas personas siguen padeciendo, llevando en su interior el presente como una bomba social en el futuro.

En el caso de Colombia, Luis Alfredo Garavito no ha contado con menos odio. Y su experiencia familiar habrá sido para él tan fuerte como lo fue para ya mencionados: vivió un proceso de violencia en su municipio, Génova en Antioquia, asediado por guerrilla, ejército y paramilitares. Cuando se desplazaron al norte del Valle, el problema se enfocó ahora en su núcleo familiar; por mencionar un caso, y quizá el más representativo: “La relación de Luis Alfredo con su padre y su madre no era la más idónea, expresando que ‘mi padre fue muy rígido y mi madre, una persona que poco afecto y cariño me brindo. De mi tierna infancia tengo muy amargos recuerdos… cuando llegué a tener uso de razón yo veía cómo mi padre, en innumerables ocasiones, golpeaba a mi madre y la arrastraba; todavía tengo yo esos gritos que ella desesperadamente lanzaba. Yo vi cuando él la cortó; esa imagen quedó grabada dentro de mi cerebro de por vida, no la he podido olvidar…. Yo fui el único que la defendí…. Le metió una pela que la dejó coja estando embarazada de mi hermano Ricardo. Fueron casi cuarenta años que le aguanto mi mama a ese señor humillaciones, desprecios; recuerdo que le decía: "yo la recogí del fango, mujerzuela’” (ver completo).

Y a quien quiera ampliar la visión de la vida de Garavito, puede también leer el informe sobre su estructura de la personalidad desde una visión psicoanalítica (ver), en la que se reflexiona la problemática: “Las luchas y rebeldías externas del adolescente no son más que reflejos de los conflictos de dependencia infantil que íntimamente aún persisten. Los procesos de duelo obligan a actuaciones que tienen características defensivas, de carácter psicopático, fóbico, o contra fóbico, maníaco o esquizoparanoide según el individuo y sus circunstancias. Es por esta razón que se puede hablar de un verdadero ‘síndrome normal’ del adolescente, en el sentido en que precisamente este exterioriza sus conflictos de acuerdo con su estructura y sus experiencias”.

Para ver un cambio real, es necesario, comprender la vida de estas personas lejos del prejuicio y reforzar el trabajo de las políticas públicas en materia de salud mental en Colombia, donde a noviembre de 2013, los afectados eran “2 millones de personas y sólo una de cada 10 recibía tratamiento terapéutico” (ver). El primer detonante de las enfermedades mentales de las personas, suelen darse por medio del trato violento de las familias.

Un reportaje de Séptimo Día de Caracol, aclara la situación, exhibiendo diferentes casos de negligencia estatal donde es necesario para promover campañas y apoyo a las familias dentro de lo educativo, económico y de la salud (ver reportaje).

El reto y el compromiso político frente a este tema es pues, más que necesario, según el profesor de economía y ciencias conductuales: "Tiene sentido para los científicos sociales participar más en la política, ya que muchos de los problemas más difíciles de la sociedad son, en esencia, de comportamiento. Usando los hallazgos científicos sociales para crear intervenciones plausibles, entonces probar su eficacia con ensayos controlados aleatorios, puede mejorar - y en ocasiones salvar - la vida de las personas, al tiempo que reduce la necesidad de aumentar el gasto público para solucionar problemas en el futuro" (ver columna).

Finalmente, la responsabilidad como seres humanos sanos no sería menos eficaz si a parte de la ideal intervención política desde el gobierno y el Estado; las familias también colaboraran con su constancia educativa y de amor. El padre y la madre son igual de importantes y la capacidad de estos para sobrellevar las adversidades desiguales de la sociedad, por ejemplo en materia económica o familiar, son vitales para romper ciclos de violencia con sus hijos.

martes, 1 de abril de 2014

Acerca de Rousseau hombre

Por Vértigo entreparéntesis.

RousseauPara abordar en principio la frase de Rousseau hay que tener en cuenta que él fue un hombre avergonzado de sí mismo. Nietzsche, refiriéndose al padre de la Soberanía Popular y del contractualismo Francés, nos recuerda los momentos que pasaron entre el hombre-Rousseauniano para llegar a ser lo que-es.

En un primer momento surge el avergonzamiento, el cual apunta hacia lo que parece ser el re-planteamiento de sí mismo por el uso y practica de ridículas costumbres por ello aboca a la sagrada naturaleza: “El hombre nace bueno pero la sociedad lo corrompe” es allí donde la frase toma contexto en el pensamiento Rossuneano, quiero decir que el hombre nace libre, sin perjuicios estéticos, morales, políticos, sin usos ni costumbres, es una tabula rasa, pero al contacto con la sociedad, desde el seno familiar mismo aquel hombre ve condicionada su libertad a la convivencia con los demás, más aun, la sociedad misma con el uso repetitivo de sus costumbres, con la moral imperante y el Derecho como sistema de control, hacen de aquel hombre, un sujeto condicionado; puede ser que no pierda aun del todo su noción de bondad y de libertad pero en sí aquel ser ha cambiado su posibilidad su estado natural de libertad al ser sometido por la voluntad del rebaño; Ser lo que se es, reclama Nietzsche desde una altura propia por encima de lo humano. Es esa la exigencia de los hombres superiores que ocupan un tiempo determinado, es decir una existencia, y eso fue lo que el Rousseau -escritor entendió como exigencia, por ello el anhelo delirante que flota a lo largo del pensamiento del Francés, acerca del retorno a la sagrada naturaleza o estado natural, pero el Rousseau-hombre, viviendo sus circunstancias vitales, se encontraba inmerso en el caos de lo antinatural, en medio del ornato colorido que era su vida, las costumbres de su tiempo y el arte de su cultura pero aquel mismo hombre unitario clama a gritos por la luz del sol, los bosques y las rocas y es allí en medio de aquel delirio que exclama “solo la naturaleza es buena, solo el hombre natural es bueno” con ello Rousseau se despreciaba a sí mismo y quiere ir más allá de si, y ese según Nietzsche es aquel estado de ánimo en el que el alma está dispuesta a las más terribles resoluciones pero también a relucir lo más noble y escogido.

Rousseau aunque fue bastante popular debido su participación teórica en la revolución francesa-burguesa, fue también el intento por ser un hombre libre en cuyos actos se vea el fuego abrazador emanado del ser de cada cual.

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